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CREALO-O- NO
CREALO-O- NO

Hace algunos aos en los arrabales de la ciudad de Buenos Aires, Argentina, una maana decid dejar el cuarto de mi hotel y salir a caminar por la amplia avenida NUEVE DE JULIO.

Haba andado unas cuadras en la misma direccin contemplando las bien surtidas y adornadas vidrieras de exhibicin donde se exponan elegantes trajes de damas y de caballeros. A la vez contemplaba las lindas chicas que transitaban por el lugar. Al poco rato veo venir un taxi y se me ocurri la idea de hacerle seales. Era mi intencin recorrer los viejos barrios bonaerenses.

El taxista muy atento, me pregunt que a dnde me gustara ir, a lo que yo le contest, mire yo soy extranjero, "algo que no tena que decirle porque la falta del dulce acento argentino se notaba en mi espaol de cubano". Me gustara conocer los barrios de esta maravillosa ciudad. Le dije.

Como no hombre!! suba Usted. Continuamos por aquella bella y amplia avenida (la ms grande del mundo) y poco a poco nos fuimos alejando del bullicio capitalino, adentrndonos en lo que yo quera ver y conocer. Nos detuvimos frente a un lugar que segn l, era muy conocido y famoso pues aquel barrio haba sido la cuna del Tango. Esa casa, me dijo, ya mi amigo el taxista "Genaro era su nombre" ah hay un bar caf llamado El Viejo Almacn. Salimos del vehculo y comenzamos a caminar por una de las aceras aledaas de aquel pintoresco lugar. En una esquina, recostado en una de aquellas antiguas paredes de ladrillo rojizo, estaba un hombre como de unos 50 aos que de una forma maravillosa haca vibrar las cuerdas de su viejo violn. Vesta un elegante y moderno traje negro y una corbata de aquellas bien anchas que se usaban en tiempos anteriores. Una copiosa cabellera y barba blanca, muy bien atendidas por cierto hacan un interesante contraste con el negro de su traje.

Aquel hombre de ms de seis pies de estatura y de unas 180 libras de peso tena un aspecto elegante y seorial, sin embargo su instrumento era bastante anticuado. A su lado un nio como de unos doce aos sostena un sombrero, que a mi parecer perteneca a nuestro personaje, y cuyo propsito era el de aceptar donaciones de los transentes.

Genaro deposit un billete en el sombreo que sujetaba el nio, no vi la denominacin, pero debi haber sido pequea, el jovencito se inclin e hizo un gesto como reconociendo y dando las gracias por el donativo. Yo imit a Genaro, la diferencia era que yo no tena moneda nacional, y saqu de mi cartera un billete de $10, se lo mostr al joven como preguntndole si aceptara dinero extranjero, a lo cual el tambin se inclin como respondiendo a mi pregunta en un tono afirmativo.
Al depositar el dinero en el sombrero que sostena el jovencito, not un volumen de dinero bastante grueso. No pude calcular la cantidad, el volumen no me deca mucho, debido al valor comparativo del dlar contra la moneda nacional argentina.
Cmo te llamas? le pregunt- Me llamo Carlos, pero me apodan carlitos, me respondi en un tono de voz muy bajo, y aadi, a mi abuelito no le gusta que le hagan ruidos y que le molesten cuando l est tocando su violn. Perdona, le dije y continuamos caminando. Caminamos unas cuantas cuadras ms y mi curiosidad me instig a que regresramos por el mismo rumbo. Esta vez el caballero del violn estaba tomando un descanso, oportunidad que aprovech para saludarle y felicitarle por lo magistral en que haca vibrar las cuerdas de aquel vetusto instrumento.

De dnde eres me pregunt, soy cubano, cubano viviendo en Los Estados Unidos, y cmo te llamas continu, Flix, me llamo Flix Pags-Romeo, le respond. El hombre hizo un gesto, movi su cabeza hacia abajo y me dijo. Tuve un buen amigo que se llamaba igual que t, pero no era cubano...bueno, en realidad Flix es un nombre internacional.
Entonces extendi su mano hacia m diciendo. Gusto de conocerle Flix, yo me llamo Carlos, Carlos Gardel, y mi nieto se llama igual que yo. Por un minuto mir a aquel hombre con asombro, el notando mi reaccin dijo. Si, ya s lo que est pensando, muchos dicen que estoy loco, pero mire UD. Flix, mi padre fue un cantante famoso, yo hered su talento, pero siempre me inclin a la msica, y he jurado que recorrer el mundo llevando la msica de mi pas
y el nombre de mi padre por todo el mundo. Hoy estoy aqu, la semana pasada estuve en Madrid, y en Barcelona, la semana que viene andar por otros lares, y eso lo continuar haciendo siempre que mis admiradores cooperen conmigo y sigan siendo siempre tan generosos con sus donaciones.

Me desped de Carlos y Carlitos, y mientras Genaro y yo caminabamos hacia el autombil, se acerc a m y me susurr al odo. Lo que l le dijo es cierto, est loco.

Pas el tiempo, "nueve aos" Estando en Viena, Austria se nos haca tarde para ver un concierto de Johan Straus. Llamamos un taxi, y al acercarse a nuestro grupo, el taxista se nos dirigi en alemn con un acento muy fuerte, yo no le entend nada, y murmuramos entre nosotros algunas palabras en espaol. Ahh, pero hablan espaol, yo tambin, soy argentino, suban yo les llevar a donde quieran ir y les cobrar muy barato. La voz y el fsico de aquel hombre me hiri el recuerdo, pero ms an cuando se identific y nos dijo de nuevo, suban...suban, yo me llamo Genaro. Subimos, el taxista, por ley, slo estaba permitido a llevar cuatro pasajeros, nosotros ramos cinco.
Subimos y nos bajamos a dos cuadras del teatro. Cuando caminbamos hacia la entrada vimos a un hombre como de unos sesenta aos, vestido con un elegante traje de color negro, que haca lucir an ms blanca, su bien cuidada barba, y su abundante cabellera. Las notas de aquel violn hacan vibrar de emocin a todos los transeuntes, y por lo que yo pude apreciar todos o casi todos los que por all pasaban le brindaban a aquel mago del violn su generoso reconocimiento monetario. A su lado un joven de unos veinte aos sostena el sombrero donde las donaciones eran depositadas. Me detuve a mirarles y le salud. Hola Carlos, aquel hombre me mir a los ojos fijamente y sonriente me extendi su mano dicindome. Hola Flix.